¿Recuerdas la habilidad que tenía el niño en la película Sexto Sentido?
Si aún no la has visto, te cuento que este niño tenía la capacidad de ver personas fallecidas, un “sexto sentido” del que deriva el nombre de la película. Pero no te diré más, porque es un clásico que vale la pena disfrutar.
Hoy en día, es posible que estemos experimentando un fenómeno similar, pero con una variación moderna: ver personas absortas, y me incluyo. Absortos en sus dispositivos, ya sean teléfonos, tablets, portátiles, relojes o televisores. Aunque este es un tema amplio y complejo, hoy nos centraremos en un momento en particular: la hora de las comidas.
La Filosofía Reggio Emilia y las Comidas en Familia
Nuestra filosofía Reggio Emilia nos invita a ver las comidas como un momento de atención plena, poniendo énfasis en la importancia de las relaciones entre los niños, los adultos y su entorno. Las comidas compartidas son un momento clave para fortalecer estos vínculos, y la presencia de dispositivos electrónicos puede interferir en la comunicación y la conexión que tanto valoramos.
El entorno, considerado como nuestro “tercer maestro”, debe ser rico en estímulos y oportunidades de aprendizaje, es por eso que en la mesa, durante las comidas, tenemos un espacio de encuentro y de exploración sensorial. De ahí que introducir dispositivos electrónicos puede reducir la riqueza de este ambiente, limitando las oportunidades de aprendizaje a través de los sentidos.
Además, en Reggio Emilia, los niños son vistos como participantes activos de su propio aprendizaje. Al permitirles explorar y descubrir el mundo a través de sus sentidos, fomentamos su autonomía y su capacidad para construir su propio conocimiento. Por eso, el uso constante de dispositivos electrónicos puede limitar esta autonomía, transformando a los niños en consumidores pasivos de información.
“Pan para Hoy, Hambre para Mañana”
Es cada vez más frecuente observar que la hora de comer se ha visto condicionada por el uso de dispositivos, muchas veces como un medio para evitar la negativa a comer. Esta es una batalla que a menudo se abandona por conveniencia, en pro de un “bienestar” inmediato, similar a la solución temporal de quitar los fusibles de un tablero eléctrico para evitar que se sigan quemando.
Pero, ¿cómo llegamos a permitir el uso de móviles durante las comidas?
No es algo que hayamos elegido deliberadamente, ya que ninguna familia busca entorpecer el desarrollo social de sus hijos. Sin embargo, durante la crianza, a veces permitimos pequeñas concesiones cotidianas que, como una bola de nieve, terminan instaurando hábitos como este; aunque el placer de ver a nuestros hijos comer, sin conflictos ni correcciones constantes, no debería darse a costa de permitirles estar absortos durante las comidas.
Algunos estudios han advierten sobre las consecuencias de comer con distracciones, entre las que encontramos:
- Interfiere con la capacidad de los niños para establecer conexiones sociales y desarrollar habilidades de conversación.
- Afecta la capacidad de disfrutar la comida y de procesar y retener la información compartida durante la conversación.
- Aumenta la sensación de aislamiento, tristeza y ansiedad, especialmente en niños y adolescentes.
- Está relacionado con una menor conciencia de las señales de saciedad y un mayor consumo de alimentos poco saludables.
¿Por Qué Deberíamos Extinguir Este Hábito?
Es fundamental priorizar el bienestar a largo plazo de nuestros hijos por encima de la “paz” inmediata que un dispositivo puede proporcionar. La ciencia respalda nuestra filosofía, demostrando los beneficios de compartir las comidas sin dispositivos distractores ya que:
- Se ha asociado con una mayor satisfacción y bienestar emocional.
- Facilita una alimentación más consciente y saludable.
- Fomenta una mayor cohesión familiar, comunicación abierta y transmisión de valores.
Una Reflexión Cinematográfica
Si este tema te resuena, te recomendamos ver la comedia No puedo vivir sin ti (2024) apta para toda la familia. Esta película aborda la problemática del uso excesivo del teléfono celular en un contexto familiar. La historia sigue a Carlos, un hombre cuya adicción al teléfono celular pone en peligro su matrimonio cuando arruina un importante evento familiar. Desesperado por recuperar la confianza de su esposa, Carlos se inscribe en un programa de terapia para adictos al teléfono celular.
Esta película no solo nos invita a reflexionar sobre los efectos del uso desmedido de la tecnología en nuestras relaciones, sino que también nos anima a considerar la importancia de estar verdaderamente presentes en los momentos compartidos con nuestros seres queridos. No puedo vivir sin ti es una poderosa lección sobre las consecuencias de permitir que la tecnología invada los espacios sagrados de la vida familiar.
Estrategias Sugeridas para Implementar en Casa
Tanto si deseas eliminar este hábito como si ya estás comprometido con una crianza consciente, te ofrecemos algunas prácticas para mejorar nuestros hábitos sociales durante las comidas.
Establecer Rutinas de Conversación
- Ronda de Compartir: Durante las comidas, invita a cada miembro de la familia a compartir algo positivo y algo desafiante de su día. Esto fomenta la escucha activa y fortalece la conexión familiar.
- Preguntas Inspiradoras: Ten a mano una lista de preguntas abiertas o temas interesantes sobre los cuales cada miembro de la familia puede reflexionar y compartir. Esto puede ayudar a iniciar conversaciones significativas y mantener la atención en la interacción.
- Conversaciones Significativas: Establece un “tema del día” para discutir durante las comidas. Puede ser sobre experiencias del día, intereses personales o temas de actualidad.
Crear un Ritual de Desconexión
- Caja de Desconexión: Coloca una caja o canasta cerca de la mesa donde todos, incluidos los adultos, puedan dejar sus dispositivos antes de sentarse a comer. Esto crea una barrera física y mental entre la tecnología y el momento de la comida.
- Tiempo Sin Pantallas: Designa un horario fijo durante las comidas en el que toda la familia acuerde no usar dispositivos. Esto refuerza la idea de que las comidas son un momento especial para la conexión familiar.
Involucrar a los Niños en la Preparación de la Comida
- Cocinar Juntos: Invita a los niños a participar en la preparación de la comida. Esto no solo les da un sentido de logro, sino que también les ayuda a apreciar el proceso y a estar más presentes durante la comida.
- Planificación del Menú: Incluir a los niños en la planificación del menú puede hacer que se sientan más comprometidos y menos inclinados a distraerse con dispositivos durante la comida.
Juegos de Mesa o Actividades Familiares Post-Comida
- Juegos de Conversación: Introduce juegos que fomenten la interacción verbal, como “20 Preguntas” o “Adivina Quién”. Estos juegos son una excelente manera de mantener la conversación fluida y divertida.
- Historias en Cadena: Crea una historia en la que cada miembro de la familia añade una oración o un párrafo. Esto fortalece la creatividad y la cooperación.
Reforzar la Importancia de la Presencia
- Modelado de Conducta: Los adultos pueden liderar con el ejemplo al dejar sus dispositivos fuera de la mesa y demostrar cómo estar presentes en el momento.
- Reflexión Familiar: Dedica unos minutos después de la comida para reflexionar sobre lo que se discutió o compartir pensamientos sobre cómo se sintieron sin los dispositivos. Esto refuerza el valor de estar desconectado.
Paciencia y Persistencia
- Reconocer que cambiar un hábito arraigado puede llevar tiempo y esfuerzo. Sé paciente y persistente en la implementación de estas estrategias, reforzando positivamente los progresos.
Referencias
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